Su ha ri
- 守 (シュ, shu), que puede significar proteger, defender, guardar u obedecer
- 破 (ハ, ha), que puede significar rasgar, desgarrar, romper, destrozar, derrotar o frustrar.
- 離 (リ, ri), que puede significar separar, desconectar, desunir o desviarse.
15 — Shû-Ha-Ri (obedecer–romper–alejarse)
Es el ciclo natural del aprendizaje, la práctica y la maestría.
La etapa SHÛ
Un hombre que desea aprender un oficio busca a alguien que pueda iniciarlo en ese arte. Cuando lo ha encontrado, acepta libremente someterse a las leyes del oficio y, dado que no domina nada, deposita toda su confianza en su maestro. Desde el principio, muestra una gran deferencia y se somete a realizar tareas que, en ocasiones, no guardan relación directa con lo que ha venido a aprender. Pronto se da cuenta de que su maestro le está mostrando mucho más de lo que exige simplemente el oficio que ha venido a aprender. El maestro quiere ver las cosas hechas de una manera determinada y con un estado de ánimo bien definido. Antiguamente, el maestro solía ser elegido por el padre del muchacho. A partir de ese momento, se entendía que la continuación de la educación del joven quedaba en manos del maestro. En casos excepcionales, esto sigue siendo así.
En el Budô, esta primera etapa se llama SHÛ (proteger, obedecer). El joven gyōsha elige a un maestro, o, más habitualmente, es elegido por él. A partir de ese momento, el alumno se someterá sin reservas a los principios de la tradición. Su experiencia no será muy distinta a la del joven aprendiz. Sin embargo, el aspecto educativo tendrá más peso que el aspecto técnico. Las diversas tareas que se verá obligado a realizar a veces le parecerán no guardar relación alguna con las disciplinas marciales, y sin embargo será precisamente el estado de ánimo con el que se aplique a esas tareas lo que el maestro querrá poner a prueba. Además, se esperará de él que "proteja" el conocimiento técnico que va adquiriendo, absteniéndose de formar una interpretación personal y aplicando las técnicas con la máxima precisión. El joven aprendiz irá desarrollando progresivamente las cualidades del jūnanshin (espíritu flexible), del que ya hemos hablado.
En un campo como el Budô, esta primera etapa puede durar de tres a cinco años. Tras este periodo, el aprendiz o gyōsha tendrá una base sólida en su oficio o arte, pero todavía no contará con experiencia práctica.
La etapa HA
El aprendiz es ahora un técnico cualificado y debe vivir sus propias experiencias. El maestro le pedirá que se marche para practicar lo que le ha enseñado en otros lugares y para enfrentarse a nuevas dificultades. No habrá nadie que valore su trabajo ni que le dé consejos. Moviéndose entre personas que no le conocen, tendrá siempre que demostrar su valía. Esta experiencia, muy dura al principio, acabará por darle una cierta confianza en su capacidad. A la vez que aplica su experiencia pasada, aprenderá nuevas técnicas y conocerá a personas con un enfoque diferente del oficio. Su conocimiento aumentará a medida que madure su experiencia. Aunque haya desarrollado un estilo personal, este seguirá estando fuertemente influido por la enseñanza de su maestro.
En el Budô, este periodo se llama HA (ruptura). Es el momento en que el aprendiz decide dejar el dōjō para ir a poner a prueba su competencia en otras tradiciones. Esta experiencia, llamada musha shugyō (austeridades del guerrero), está llena de dificultades. Los retos son numerosos y las experiencias de aprendizaje, dolorosas. Sin embargo, a través de la actitud del alumno, es al maestro a quien se juzgará. El alumno ha permanecido fiel, en espíritu, a su maestro, y es consciente de que es, en cierto modo, su representante ante el mundo. Tras aumentar y enriquecer largamente su conocimiento, adquirirá una gran confianza en sí mismo y desarrollará su propia técnica. Tendrá, por fin, su propia idea del arte que practica. Este periodo puede durar de diez a veinte años, o más.
Es posible que el antiguo alumno haya superado al maestro, al menos en el terreno técnico. Si es así, el maestro extraerá sus propias lecciones de ello y se enorgullecerá de haber sido el punto de partida de una vocación tan destacada.
En ese momento, convertido él mismo en maestro, el antiguo alumno se liberará de sus obligaciones para con su maestro —conservando, aun así, todo el respeto y la gratitud debidos por haberle dado las bases sólidas sobre las que construir su propio estilo—. Ya no tiene que rendir cuentas a nadie más que a sí mismo.
La etapa RI
La etapa RI es la consecuencia natural de las dos primeras. El artesano o shugyōsha puede regresar junto a su maestro para ser su asistente o sucederle al frente de la empresa o del ryū. Pero, más a menudo, debido a sus propias experiencias personales, querrá hacer lo suyo, crear un estilo personal basado en sus propias ideas.
En un sentido más general, el niño se encuentra en la etapa SHÛ hasta la adolescencia. Todo lo que le dicen sus padres refleja la única verdad que conoce; obedece. En la adolescencia, entra en la etapa HA. Rompiendo su molde, vive sus propias experiencias fuera del núcleo familiar. Las diferentes ideas y las nuevas influencias que le atraen suelen estar en oposición con las ideas que aprendió en la etapa SHÛ. Después, a su vez, funda una familia. Su estilo de vida es, en general, diferente al de sus padres. Se encuentra en la etapa RI, y puede supervisar la etapa SHÛ de su propio hijo.
Cuando alguien quiere ahorrarse pasos, crea automáticamente una serie de problemas que se suman a las ya abundantes dificultades de cada etapa.
Un proverbio japonés relativo al concepto de seishin tanren (forja de un espíritu puro), tan querido por los practicantes de Budô, ilustra bastante bien lo anterior:
"En el Budô, hacen falta mil días para aprender (la técnica), diez mil días para pulirla; y la diferencia entre la victoria y la derrota es cuestión de fracciones de segundo."
Solo al cabo de esos treinta y tres años puede comprenderse el concepto de la etapa RI, y es entonces cuando resulta posible transmitir un conocimiento rico y global.
Conclusión
La progresión natural expresada en la noción de Shû-Ha-Ri se encuentra en las esferas más diversas, desde la más insignificante hasta la más global. El niño que aprende a cortar leña junto a su padre tendrá que copiar sus movimientos (SHÛ). Al cabo de unos días, cuando su padre considere que ya tiene la destreza suficiente, dejará al niño solo. En los días siguientes, el niño hará sus propios descubrimientos. Probará varios métodos, cortará la leña demasiado gruesa —incluso puede que se lesione alguna vez— (¡HA!). Después, al cabo de unos meses, dominará esa habilidad. Cortará la leña a su manera (RI), pero tanto el tiempo que dedique a hacerlo como el tamaño de los troncos serán aceptables.
Cuando alguien quiere ahorrarse pasos, crea automáticamente una serie de problemas que se suman a las ya abundantes dificultades de cada etapa.
— Pascal Krieger, Jodô: la voie du bâton / The way of the stick
- Pascal Krieger. The way of the stick.
- Pascal Krieger. Ten, jin, chi.
- T.K. Chiba Shihan. Structure of Shu, Ha, Ri, and Penetration Of Shoshin (birankai.org)
- Shuhari - Wikipedia, la enciclopedia libre


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