lunes, 16 de julio de 2018

Te no uchi

Nuestro querido Jordi se ha apiadado de la inactividad de la web y ha querido colaborar redactando sobre un asunto de extremada importancia. Esperamos que os guste.

En el dojo en que practico aikido habitualmente nuestro maestro hace mucho hincapié en el te-no-uchi (手の内) en los agarres. El te-no-uchi se podría traducir como “entre las manos”, y consiste en que durante el agarre exista la mayor superficie de la palma de uke en contacto con el antebrazo de tori. Todos hemos experimentado una sustancial diferencia en la ejecución de la técnica cuando te agarran con apenas dos dedos o que te agarren el antebrazo con un buen te-no-uchi. Simplemente la energía que transmite uno y el otro hace que hasta el practicante poco experimentado note la diferencia. Además de esto, los ángulos que forman nuestras manos con la muñeca también determinan en gran medida la energía que transmitimos. Podemos hacer un ejemplo: haz un kata-te dori a un compañero, con un ángulo de muñeca muy abierto y otro muy cerrado. Es fácil notar la diferencia.
Así pues, podemos decir que son las manos las que nos ligan al compañero. Y si esto es parte de la base del aikido, ¿lo es también para el aikiken? ¿Cómo aplicaríamos el te-no-uchi en la práctica del bokken?
Recuerdo en mis primeras clases de aikido, cuando practicaba con el bokken en otra escuela, que pregunté cómo se debía coger. La respuesta, medio en broma medio en serio fue: con las dos manos. La mano derecha arriba, junto a la tsuba, y la izquierda abajo, llegando a la kashira. Los ejercicios simplemente consistían en aprender una serie de katas, y poco se hablaba de cómo cortar, de que la mano izquierda imprimía la fuerza mientras la derecha dirigía el corte (justo al contrario de nuestra tendencia natural), o de que las muñecas no debían de flexionarse sino que era nuestro cuerpo el que se adapta al corte.
Si consultamos en internet encontraremos mucha información al respecto, pero que gira toda en torno a una misma base: que la mayor superficie de la palma esté en contacto con la tsuka, desde la base del dedo índice en diagonal hasta la base de la mano en su lado contrario. De esta manera, el mune de la tsuka quedaría en la horquilla entre el índice y el pulgar. Esta es la forma que he visto predominante en otras escuelas a las que he podido asistir.
Pero volvamos un momento al agarre en aikido, al agarre con un buen te-no-uchi y vayamos un paso más allá. Probemos con nuestro compañero el agarre anterior y proyectemos la energía no desde la horquilla, sino desde la base del dedo índice. Es como si hubiese una línea invisible que recorre el brazo y termina en esa base del dedo y no en la horquilla. Si al hacer el katate dori proyectamos nuestra energía desde ese punto estaremos aprovechando al máximo la energía proyectada.
Con este principio pasemos al bokken. Cuando lo cogemos, si rotamos un poco la muñecas hacia adentro, estaremos colocando la base del íncide sobre el mune de la tsuka. Si nos fijamos en nuestra palma de la mano, esto correspondería a la recta diagonal que va desde citada la base, un poco por encima del comienzo de la línea de la vida, hasta el extremo opuesto en la base de la mano. La sensación sería parecida a la del yonkyo.
De esta forma, en cada corte realizado, el punto máximo de energía transmitida estará alineada con el corte del bokken y evitaremos la disipación de energía cada corte. Llegados a este punto, ¿la energía disipada es tanta como para cambiar la forma de coger el bokken si lo he hecho toda la vida de otra forma, que también es correcta? Esta es una pregunta que debe valorar cada uno. En mi caso creo que, a día de hoy, esta es para mi la forma más completa de coger el bokken, un te-no-uchi pleno con la muñecas ligeramente rotadas hacia el interior.
Jordi

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