Hace una década que escribí algo sobre ...

Como reza el título, hace casi diez años que escribí esto. Es un tema, 切磋琢磨, que cada cierto tiempo resuena en mi mente y me permite reflexionar sobre un tema que considero importante como es la evolución de la práctica.
Me ha sorprendido ver que, pese a todo el tiempo que ha pasado, no ha cambiado mucho mi opinión al respecto y que, en su práctica totalidad, el texto refleja bastante fielmente lo que sigo pensando. Además, curiosidades del destino, muy recientemente se me ha vuelto a explicar este principio por dos personas que aprecio mucho y que considero mis maestros.
Intentaré resumir en dos puntos lo más importante para mi de este tema. El primero es una perogrullada: si pasan los años y sigues haciendo exactamente lo mismo de la misma manera, no hay evolución. Esto es aplicable a cualquier nivel, seas el más experimentado experto o el más novato de los principiantes. Cuando no hay interés en mejorar, las cosas no cambian (es más, lo más normal es que empeoren). Entiendo que alguien se pueda sentir cómodo en una determinada forma de hacer las cosas y no se encuentre predispuesto a modificar ni un ápice de lo que tan bien domina, pero aquellos que me conocéis sabéis que no es una actitud que cuadre con mi forma de ver las cosas. A este respecto hay unas palabras de O-sensei que he leído recientemente y que resultan muy ilustrativas:
La esencia del aikido es que las técnicas cambien de acuerdo con las circunstancias, de año a año. En tales ocasiones yo mismo me detengo como guía, para estudiar. El aikido no es forma. No hay formas, sino más bien es todo un estudio del espíritu. No deberíamos preocuparnos nunca por las formas. Nos hará incapaces de funcionar de manera fina y sutil.
En segundo lugar, se encuentran los motores de este cambio. Para mi gusto, el principal es la voluntad de querer seguir puliendo tu arte y estar abierto a influencias externas (sobre esto podríamos extendernos en otra ocasión), seguida del interés mantenido (constancia) y, entroncando con sessatakuma, la interacción con el resto de miembros del dojo. En mi caso, el interés que muestran y los intercambios con mis alumnos han sido, sin duda alguna, lo más enriquecedor de esta experiencia que dura ya algún tiempo.
No sé como andáis de aritmética, pero si en aquella entrada se celebraban diez años de una fecha y hace una década desde que la escribí,... Vamos, que para mi es una fecha destacable y que quiero celebrar de alguna manera. Este es el motivo de la oferta (limitada en el tiempo) que os hago a aquellos de vosotros que así lo queráis (no hay necesidad de sentiros obligados): aquel que quiera una pequeña caligrafía mía que me lo haga saber y se la haré encantado. Como se trata de un regalo, no admitiré sugerencias e intentaré personalizar al máximo el obsequio.
Finalmente, del mismo modo que finalizaba el artículo que ha generado esta reflexión, me gustaría daros las gracias a todos los que durante este tiempo me habéis permitido seguir aprendiendo y, en especial, a aquellos que todavía lo hacéis posible.

Comentarios

  1. Son dos buenos principios que comparto, no sé si por beber de tus enseñanzas o porque también yo lo veo así (o ambas juntas).
    Siempre me ha gustado esta frase "El aikido no es forma". No es forma, pero debemos aprender la forma primero. Tras muchos años de práctica, si eres capaz, puedes salir del "corsé" de la forma aprendida para fluir entre ella.
    Gracias por un nuevo y estupendo artículo.

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    1. Gracias por tus palabras. Agradezco mucho saber las impresiones que os causan lo que se publica. En lo concerniente a tu reflexión, coincido en que para que no haya forma, uno tiene que liberarse de ella y eso implica haberla trabajado, entendido e integrado. Todo esto tiene mucho que ver con el nombre de nuestro dojo.
      :)

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  2. Sigue sorprendiéndome las diferentes maneras en las que expresas la evolución que las personas sentimos al practicar alguno o todas las artes que se practican en el dojo. En la publicación anterior me sentí perfectamente identificada cuando decías por las fases q se experimentan, en la caligrafía y ahora he creído entender que, las bases son importantísimas. Debo sentarlas bien, interiorizarlas y, con la constancia y el, no se si llamarlo coraje o atrevimiento responsable, se es capaz de crear tu sello en la caligrafía.
    Constancia y deseo de hacerlo cada vez mejor mientras se disfruta, es así???.
    Como siempre, gracias...

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    1. Muy buena reflexión. Las bases son lo que te permite mejorar y, mientras tanto, ir incorporando los rasgos propios que distinguen tu estilo de los demás. Gracias por el feedback.

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